Chinampa nueva

May 15, 2008

Empieza la versión 2.0 de xotlatzintla; gracias a anarkish y a vadinho por ser facilitadores y guías, estoy en deuda con apirronarse por permitirme usar su piel.

Xotlatzin >< :>

viernes 16 de marzo de 2008; 17:00 hrs.

George Eliot: Middlemarch

May 14, 2008

Middlemarch

Un estudio de la vida de Provincias

Es la historia de las fuerzas vitales que produjeron lo bueno de la sociedad del mundo como ahora lo conocemos. Y son fuerzas tan absolutamente anónimas, que los individuos que las encarnaron, nacieron y murieron, ahora nadie sabe de ellas. Hay personajes de la sociedad de un pueblo inglés, no lejos de Londres, que se llama Middlemarch. Pero que fundidos en la historia propiamente del pueblo, el factor tiempo se encarga de enviar a esos personajes al anonimato. Pasan a ser una referencia, un dato, un número y, después, el olvido.

Middlemarch está en todas partes. ¿Cuántos trabajadores, hombres y mujeres eminentes de la ciencia y las letras, de la administración y rectores, ha tenido la Universidad Nacional Autónoma de México? Existieron, y fueron tan reales que por varias décadas ocuparon un lugar en el espacio físico universitario y en su nómina de pagos. Vivieron alegrías, esperanzas, tedios y conflictos. Pero después el tiempo fue borrando su memoria hasta casi desaparecerla. ¿Cuántos conocemos a los rectores y directores de los tiempos de la Colonia española? De los cientos sólo quedan, en alguna apartada galería, retratos de algunos de ellos. Y esos retratos mismos son tan ajenos a las nuevas generaciones que es como si nunca hubieran existido.

En Middlemarch, novela tan extensa como La Montaña Mágica, de Thomas Mann, la autora no ha podido desprenderse del todo del tratamiento decimonónico de la literatura europea de entonces. Principio, desarrollo y final. Y final feliz. Pero aquí la escritora se aparta y en las últimas páginas quita a sus personajes su aureola de fin de cuento feliz. Les da, como el título de la novela lo dice, un tono medio. Efectúa al final un movimiento sinóptico de varias generaciones de gentes en Middlemarch y todo vuelve a perderse.

Es, efectivamente, como dice el subtítulo de la obra, un est

udio de la vida de las provincias inglesas de ese siglo. Middlemarch es un pueblo en el que campea el riguroso espíritu metodista. Una falta en la conducta y todo amenaza con resquebrajarse estrepitosamente. “Todo el mundo prefería hacer conjeturas a saber simplemente la verdad”. Al banquero Bulstrode se le descubre algo turbio que hizo mucho tiempo atrás y esto bastó para sacar a mención su origen judío y provocar un escándalo que de hecho casi llega a ser el leitmotiv de la enorme novela.

No obstante, hay que decir que George Eliot es una de las escritoras que tratan con la mayor delicadeza, equilibrio y conocimiento, la cuestión religiosa. Sus referencias a la vida inglesa protestante, a la “cuestión católica” y a la muy difusa presencia judía. No se erige en defensa de una ni levanta la espada contra la otra.

Hay pocos personajes. Y estos se mueven por pareja.

Lydgate, médico, con su compañera Rosamond. Will Ladislaw, artista y político, con su compañera Dorotea Casaubon. Nicholas Bulstrode, banquero y prestamista, con su chantajista John Raffles. Pequeños burgueses cuya meta en la vida es mantenerse en ese nivel de la sociedad, evitando caer al nivel de más abajo, que los enviaría al anonimato de las ciudades. La religión juega aquí su rol social. Un personaje le pregunta a otro: “¿Sigues en la línea de los disidentes? ¿Vives todavía como hombre devoto? ¿O te has pasado a la Iglesia anglicana por más elegante?

En Middlemarch las clases sociales reproducen sus costumbres. En una colonia popular una pareja no le da muchos rodeos a su relación. Se ven, se gustan, se besan, se tocan y se reproducen. En el estrato social al que pertenecen los personajes de Middlemarch se ven los enamorados y, mucho antes de darse el primer beso, siquiera, hay un diálogo más o menos en los siguientes términos: debo marchar al extranjero para labrarme una fortuna y hacerme digno de su amor. Volveré con los años si usted me lo permite. Y la otra le responde: vaya y haga lo que se ha propuesto. Lo esperaré todo el tiempo que usted necesite.

El ritmo de la novela es, efectivamente, propio del siglo XIX. Se desarrolla en un país en el que no eran raros los lectores de libros. Una sociedad en la que una de sus figuras centrales era el libro. Son novelas extensas porque hay lectores de novelas extensas. La trama, lineal o enmarañada, era preferible con tal que no se acabara. Así eran los lectores y así eran los escritores. La autora parece referirse a esto cuando dice: “Hay que aprender a vivir en el aburrimiento”

Otra frase de la autora podría servir como corolario de esta novela: “Cuando las mujeres quieren, los hombres aprenden a reprimir su mutua antipatía”. Porque, en efecto, en Middlemarch los hombres disponen pero a la postre las mujeres deciden…

George Eliot, retrato por Sir Frederick William Burton, 1865; exhibido en la National Portrait Gallery de Londres.

Escrito enviado por Armando Altamira Gallardo.

Henry George Ward

May 13, 2008

México en 1827 visto por Ward.

“Viajeros”, “Expediciones científicas”, “Gambusinos”…Todos quieren conocer las potencialidades de México apenas Hidalgo ha dado el grito de independencia frente a Francia, y que en seguida se dirigirá contra España. Se tenía horror por el curso que había llevado la Revolución Francesa y de plano ya no se toleraba a los “gachupines”. Humboldt de Alemania y Poinsett de Estados Unidos son los primeros en llegar. El primero mide la altura de las montañas, estudia las minas y se mueve en el ambiente de los hombres de la ciencia. El otro es un simple viajero (después regresará a México como Plenipotenciario y primer Embajador de su país) que observa a la sociedad, el estado en que se encuentran los caminos, establece logias para los intelectuales mexicanos y se mezcla con los militares.

Son los Lawrence de Arabia que envían a sus respectivos gobiernos informes puntuales de lo que hay en el subsuelo y en la superficie del país. Tras estos ilustres hombres llegarán a Veracruz los ejércitos invasores… Después de tres siglos de un control absoluto de la libertad de expresión, por parte de España, los mexicanos les abren sus brazos y dan la bienvenida sin pensarlo dos segundos.

Procedentes de países anglos, los nuevos visitantes incluían siempre, como requisito para decidirse a invertir en México, el tema de la libertad de cultos. Les interesaba introducir el cristianismo liberal en un ambiente cristiano romano (Igual harían en Japón en 1945 y en Irak en 2003). Casi todos los insurgentes eran católicos, y abundaban los caudillos – sacerdotes, pero necesitaban dinero para reconstruir minas y presas…

En este panorama social mexicano también llega Henry George Ward, Encargado de Negocios de su Majestad de Inglaterra, a las costas de Veracruz. Los caudillos mexicanos del momento también lo esperan con los brazos abiertos. Necesitan reconocimiento político y esperan que invierta su capital. Los caudillos tienen tan sólo una década en la lucha y se revelan, a pesar de eso, como experimentados negociadores. Empero, los otros, los extranjeros, tienen mil años de experiencia…

Más esos viajeros eran tan preparados académicamente que, sin excepción, dejaron trabajos de “observación” que a la postre resultarían verdaderas joyas de la “literatura de viajes” enfocados a los más diversos aspectos que eran de su interés tales como la minería, política, historia, arqueología (cuando en México ni se soñaba que existiera esta ciencia de la antropología), sociología, economía, potencialidades geográficas como selvas, ríos…

Ward observa que, con una patente falta de visión, los insurgentes habían destruido las presas de las que se alimentaban las extensas tierras de las haciendas de los españoles. Cuando cesó la contienda los insurgentes se encontraban dueños de una tierra yerma y sin dinero para reparar esas presas. Lo mismo sucedió con las ricas minas. El gran Tiro General de la mina la Valenciana de Guanajuato ya había costado a los españoles un millón de dólares en 1801. Y se siguió invirtiendo en ella durante años. En 1810 las tropas de Hidalgo la inutilizaron y en 1818 fue destruida por los seguidores de Mina. Después se necesitó concesionar este importante lugar a la Anglo Mexicana Association para que volviera a producir.

Al cerrar una mina se caía la economía de la región. Los labradores, artesanos, pequeños ganaderos o pastores dependían en mucho del poder adquisitivo de los obreros mineros. La historia oficial nos ha impedido realizar un trabajo más a fondo y ver en realidad para quienes trabajaban, consciente o inconscientemente, algunos de estos caudillos. Con el argumento de quebrar la economía de los españoles acababan con lo que sería el patrimonio de los mexicanos. Individuos que de pronto aparecían en nuestras costas al frente de un grupo de rebeldes armados y pertrechados, “con dinero de sus propios bolsillos”, y al grito de ¡Viva la Independencia de México!, quemaban sus ricas tierras de café, destruían sus fabulosas minas y volaban las grandes presas!…

Otra de las observaciones que hace Ward es que fue desde los lejanos tiempos de la colonia, y durante prácticamente los tres siglos que ésta duró, que nuestra ecología sufrió un grave daño. Lo que les interesaba sobre todo a los españoles, desde los días de la conquista, era la extracción de la plata. Para tal actividad se necesitaban enormes cantidades de madera que satisfacían cortando árboles de todos esos bosques de la amplia franja norte de Pachuca, como es Tulancingo, Chico hasta Zimapan, en los que se encuentran ubicados los macizos montañosos de importancia alpina de los Frailes, las Monjas, las Ventanas, Peñas Cargadas…. Y más allá los bosques de Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas…

Ward insiste que la guerra de independencia trajo la casi destrucción de la exitosa industria de la minería en México. Pero dada la tecnología y el capital, que era necesario para volver a echarlos a andar, estos no se encontraron a la mano y los mexicanos, ya independientes, tampoco pudieron beneficiarse de las minas, ahora suyas. Muy relativamente suyas: “En 1826 estaban establecidas allí (en la región de Temascaltepec) cinco compañías, dos inglesas, dos americanas y una alemana; no había una sola mina explotada por alguna compañía mexicana a pesar de que el señor Septión, del tribunal de Minería, es propietario de una, San Francisco de Paula, para la cual todavía está buscando quién le proporcione avío” (Ward, “México en 1827”, Fondo de Cultura Económica).

La prosa de Ward, elegante, sencilla y culta, descubre una educación de las mejores universidades europeas de su tiempo. Aun en pleno siglo veintiuno es agradable leerlo. Sobre todo si recordamos que a la sazón, en el diecinueve, algunos de los mejores escritores mexicanos se esforzaban por llenar sus escritos de citas en latín y un español muy rebuscado. Ward mezcla, con cuidadosa dosificación, el dato exacto y la sabrosa anécdota.

Podemos imaginar una pequeña expedición inglesa que atraviesa el bárbaro y muy pobre territorio mexicano, carente de caminos para carruajes. Sólo senderos para animales de carga, llevando consigo tiendas de campaña, camas de latón y sirvientes. Además un surtido vestuario para cambiarse de ropa a la hora de tomar el té, lo que hacen en pleno campo abierto o entre la agreste montaña. Evita describir el absurdo de cómo hacían sus necesidades fisiológicas en un país donde no se conocían los elegantes “retretes” de Inglaterra.

Sobre todo es muy cuidadoso en sus expresiones que escribe de las gentes, los lugares y costumbres de México. Al final, como a Lawrence de Arabia le pasó con las arenas del Cercano Oriente, parece que Ward fue conquistado por México. Llegó a tomar, con agrado, pulque y pidió al conde de Regla que le llevara a bautizar a una de sus hijas… No obstante, después de eso, un día aparecerían los buques de guerra ingleses frente a las costas de Veracruz…

Ward, H. G., 1985, México en 1827: Lecturas Mexicanas, v. 73: Ciudad de México, Secretaría de Educación Pública, 205 p.

Escrito enviado por Armando Altamira Gallardo.

México mutilado

May 12, 2008

México mutilado La raza maldita de Francisco Martín Moreno

Opinión del 12% del libro

¿Alguna vez han estado en el cine y tras soportar los primeros cinco minutos de la película han deseado salirse? Yo permanezco en mi asiento con la esperanza de cambiar de parecer, de desquitar lo que he pagado. Bueno, pues ustedes no pagarán nada por leer este libro, pero si en algo consideran mi opinión les ahorraré no sólo dinero sino tiempo, la vida es tan corta y los buenos libros son tantos, que recomiendo ser selectivos y cuidadosos con las lecturas.

Le agradezco a mi amigo El Rayo el que haya prendido los reflectores para señalar éste bache en el que podemos caer y perder valiosas horas de nuestras vidas; peor aún, esta lectura podría dejar a los visitantes bonachones y bien intencionados (pero poco reflexivos) en la peor confusión de sus vidas.

Dejo el comentario del libro en mi blog para evitar que tiren su dinero en comprar esta basura.

Un análisis del 12% (No tuve el estómago de pasar a la página 58 de 476):

El libro empieza caracterizando al personaje que desempeña el papel de narrador (auto embestidura del autor) como poseedor único de la verdad, dispuesto a revelarla para nosotros, pobres lectores que deambulamos en las penumbras de la ignorancia, para darnos un poco de su luz de conocimientos. El momento en el que libro pierde toda seriedad, donde abandona toda posibilidad de poder ser considerado novela histórica, es cuando el supuesto testigo histórico único y poseedor de la verdad absoluta declara no necesitar de recursos documentados y ofrece a cambio su voz y su memoria. Se preguntarán por qué seguí leyendo, bueno, pues siguiendo a mi costumbre decidí permanecí en mi asiento con una muy débil esperanza de cambiar de parecer.

El odio del “narrador” para con Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón lo hace perder el estilo, su rencor es más fuerte que el profesionalismo del pobre Francisco Martín Moreno, el cual acaba siendo víctima de un rencor que le impide pensar, que lo limita tristemente no sólo como historiador (que no lo es) sino que lo precipita hasta el fondo de un morbo en el que le dedica páginas , muchas páginas obscenas, asquerosas e innecesarias a la fantasía de una noche de bodas en las que hace trizas a su odiado Antonio, como él lo llama, pintándolo lascivo, pervertido y vulgar con su propia esposa, doña Dolores; transcribo sólo un párrafo para que se den una idea de la “narrativa” del trastornado escritor: Antonio la volvió a abrazar por la espalda besándole las nalgas. Lo vi, lo vi, nadie me lo cuenta. Sépanlo, sépanlo como fue. En contraste, la victoria de Santa Anna ante los americanos (mejor armados y físicamente enteros) acaecida durante febrero y marzo de 1836 en el Álamo, San Antonio, Texas, no le mereció un sólo párrafo, nada. Aquí cerré el libro, lamenté el haber llegado tan lejos en una lectura poco placentera y nada constructiva, pero me contenté de sacar mi marcador rojo y sin temblarme el pulso usarlo para alertar a los no daltónicos de este trabajo, que a mi juicio, tiene derecho de ser editado y leído pero no el de ser considerado imparcial, serio ni objetivo. Si fuera película de hora y media digamos que me salí a los 10 minutos de comenzada la función.

Leí el 12 % de este libro, pero siempre hay algo rescatable de cualquier lectura, cito textualmente lo mejor de esta obra de Francisco Martín Moreno: “no debo dejar pasar la oportunidad de externar mi más genuino desprecio a los mercenarios de la historia de México por haber enajenado, a cambio de unos billetes o de un puesto público, sus conocimientos, su imaginación, su tiempo y su talento a la causa despreciable de la historia oficial, que tanto ha confundido a generaciones y más generaciones de mexicanos. Gracias a ellos nos hemos tropezado, en buena parte, una y mil veces, con la misma piedra.” El Sr. Moreno debe de auto despreciarse al cumplir con todo sus porques, más uno. El lucrar con su libro a costa de seguir fortaleciendo la historia oficial en la cual se vitorea a Juárez, se condena a Santa Anna, se agradece a Polk por dejarnos un cachito de tierra para que viva la indiada y se acusa a la Iglesia Católica de traición al pueblo y a Dios. ¿Por qué no quitó las piedras señor Moreno, si tuvo la oportunidad de limpiar el camino?

Verdades y mentiras de México mutilado por Josefina Zoraida Vázquez.

Xotlatzin >< :>

martes 13 de Mayo de 2008; 11:17 hrs.

La Tortuga

May 10, 2008

Los gringos jóvenes se hacen viejos aquí
en sombreros de paja con cintas de seda
como se usan en los yates a miles
de millas de cualquier parte, comiendo mariscos
bajo el viento suave de la terraza
del restaurante de La Tortuga
tomando pepsi al son de los mariachis
con sus gringuitas al lado
en toda su risa güera.

Los mexicanos jóvenes se hacen viejos
en la azotea al otro lado del callejón
con los pechos desnudos al rayo del sol
subiendo por la rampa
carretillas con cargas de concreto
vaciándolo en la rejilla de acero
y extendiéndolo después
con la 2 x 4 grises. Se dice
que cada uno de ellos nos debe billones
de dólares americanos recién impresos.

John Oliver Simon.

“My poetry grows out of that landscape, from California, moving, geopolitically, south”.

Fragmento tomado del trabajo: La balada de los irlandeses.

Xotlatzin >< :>

sábado 10 de mayo de 2008; 16:32 hrs.

Kachina Sipikne Amarillo (El Guerrero del Norte)

May 10, 2008

.
La cultura Anasazi floreció en la región conocida como las Cuatro Esquinas. Es decir, en la confluencia de los estados de Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado. La anasazi es una de las sociedades más complejas que hayan visto la luz en el territorio oasisamericano, desapareció antes de la llegada de los europeos a América, la razón de su éxodo no se conoce, ¿cambio climático?, lo que se sabe es que son los antepasados de los actuales indios pueblo (Zuñi, Hopi).

La religión de los indios pueblo estaba basada en el culto a las divinidades vegetales y de la fertilidad terrestre. Creían que los kachina, seres sobrenaturales, habían surgido a la superficie terrestre por el sipapu, o centro del mundo, en el momento de la creación de los seres humanos. El culto en las sociedades pueblo se organizaba por medio de corporaciones secretas conformadas exclusivamente por varones, que se reunían en las kivas. Los miembros de las sociedades secretas acostumbraban representar a los kachina para efectos del culto religioso.. (Texto anterior y mapa tomados de Wikipedia).

El primer Kachina que les presento se llama Sipikne Amarillo, El Guerrero del Norte, llegó a los Hopi por los Zuñi. Él es un miembro de la familia de los Guerreros Guardianes que protegen las ceremonias de los espectadores no deseados o de los Kachinas poco amigables; en las danzas a menudo lleva un látigo o un arco hechos de yuca. Sipikne aparece en febrero durante las Danzas Nocturnas y durante la Danza del Maíz Powamuya, también participa en ceremonias llamadas Danzas Mixtas. Su danza es famosa por su velocidad y energía.

Las representaciones de Sipikne son talladas con frecuencia debido a la importancia de éste ente; hay un Sipikne para cada una de las direcciones de los cuatro puntos cardinales, los cuales están asociados con diferentes colores; los más populares son el amarillo (norte) y el negro (para la puesta o nadir).

El texto sobre Sipikne Amarillo fue traducido de la explicacion que tiene el MFAH, donde vive el Kachina fotografiado.

Xotlatzin >< :>

Sábado 10 de mayo de 2007; 15:00 hrs.

El Sexto Sol

May 10, 2008

.
Mexicanos, propongo arrebatar a nuestros dioses de la custodia asfixiante de los antropólogos, saquémoslos de los museos y de los libros, traigámoslos de vuelta a sus nichos en nuestras vidas, démosles el sitio de honor en nuestras casas, escribámosles poesías, cuentos, rescatemos sus leyendas hasta que se transmuten en hechos reales, visitémoslos, ¡sabemos dónde están sus moradas! identifiquémonos, entablemos un diálogo interno hasta que nos hablen, hasta que nos guíen, hasta que nos hagan el favor de hacernos reflorecer en otra primavera. Exijamos, pidamos, actuemos.

Imaginemos que tienen aun encomiendas que darnos, ¡tal vez es cierto! prestemos oídos agudos a susurros divinos, los Dioses Mexicanos necesitan ser alimentados con líquidos raros y preciosos, siempre ha sido muy refinado su gusto, quieren torrentes de pensamientos, de filosofías, de cantos, de voluntades, de movimiento.

El hombre del Anáhuac fue escogido por los dioses aztecas para asegurar que el Universo mantenga su equilibrio, que marche como es debido, que el caos se mantenga a raya y que el movimiento no cese. ¡Los dioses han despertado y están sedientos, cumplamos con nuestro destino! Si es preciso reinventémoslos, convoquemos a la creación de la cosmogonía del sexto sol, Teotihuacán está listo, somos el pueblo que tiene el lugar en donde los hombres se han hecho dioses. ¡Usemos ese espacio divino!

“Ometéotl, el Dios Nahua de la dualidad, fue considerado como el primer creador nacido andrógino (sintetiza los principios femeninos y masculinos). En la página 61v del Códice Borgia, Ometéotl es representado como un guerrero vestido con una falda y otros ornamentos femeninos, pariendo a un niño simbolizado por una cuenta de jade”.

León-Portilla, M., 2002, Myths of origin in Mesoamerica: Arqueología mexicana v. 10, p. 79-80.

Xotlatzin > sábado 10 de mayo de 2008; 10:51 hrs.

La Madre de los Dioses

May 7, 2008

Escucha “Coatlicue”, composición musical de Antonio Zepeda,

1990, del álbum: Retorno a Aztlán, Olinkan Records, Ciudad de México.

El lugar exacto en el que se encontró a Coatlicue está en la mera plancha del Zócalo de la Ciudad de México, en el lado sur del Palacio Nacional, a una calle del templo de Tezcatlipoca.

Por las fechas se entiende que el monolito de Cotalicue de puro milagro se salvó de ser destruido en dos ocasiones, una en el sigo dieciséis, en los días de la conquista, y otra cuando la encontraron (1790), veinte años antes de que la Colonia española finalizara.

Texto y fotos de Ce Tecpatl.
lunes 7 de mayo de 2008; 09:40 hrs.

Emerson, literato y filósofo

May 6, 2008

El comentario de Vadinho en la entrada anterior (pegado abajo) descongestionó mis intenciones de empezar a publicar sobre Ralph Waldo Emerson.

“a esto nos referíamos anarkish y yo, hoy en pirrón y ayer en xotla, respectivamente. no recuerdo el año pero, ¿el plan para que méxico fuera despojado del 51% de su territorio, no fue firmado un 13 de mayo? de ahí también la cita a emerson… tal vez, la mente más brillante estadounidense, quien comenzara por estar en contra de la guerra, especialmente contra méxico, para luego sucumbir en esa tristemente célebre frase.
si sirve de algo, quiero decirle que a ustedes se los quiere, respeta y admira por sobradas razones, mientras que a “ellos” el mundo cada día se le achica más. un abrazo sudaca.” Vadinho.

Foto tomada de la página: Complete Works of Ralph Waldo Emerson.

Emerson, literato y filósofo

Tengo un amigo que estudia el posgrado en filosofía en una Universidad de Texas, cuando le pregunté sobre Emerson, el pensador norteamericano más visionario que ha dado nuestro vecino distante (USA), mi amigo enrojeció de pena y dijo: – ¡A Emerson lo tuve que aprender a título personal, lo han quitado del plan de estudios! -Confesó con bochorno.

No es de extrañarse, el 23 de abril de 1838, ocho años antes de la declaración de guerra de los Estados Unidos de Norte América a los Estados Unidos Mexicanos, Emerson escribió una carta de protesta al Presidente de los Estados Unidos Martín van Buren contra la expulsión de los indios Cherokee del Estado de Georgia, en la cual le preguntaba: -¿Es capaz de robar o de matar el gobierno norteamericano? Y cerró su carta con una advertencia: “Por muy débil que sea la víctima y poderoso el opresor, el orden natural de las cosas hace que el golpe repercuta en el agresor”.

En compañía de otros ciudadanos de Nueva Inglaterra, Emerson había censurado la anexión de Texas, la Ley Fuga de Esclavos, el trato dado a John Brown y la esclavitud como institución.

En carta dirigida a Tomás Carlyle, fechada el 13 de septiembre de 1837 y firmada en Concord, Massachusetts, Estados Unidos, Emerson dice: “-Hay en este país tan pocos eruditos, que se necesita recurrir a los servicios de toda persona estudiosa para que ponga cuanto esté de su parte a favor de la circulación del pensamiento, a fin de ofrecer un contrapeso al poder del dinero, y brindar todo el alimento intelectual que pueda a nuestra hambrienta juventud”.

Emerson sigue vigente, la juventud en este mundo sigue hambrienta de conocimientos, mi amigo el estudiante norteamericano sació su sed a pesar del “olvido” en su universidad por incluir al pensador de Boston. Norteamericanos como ellos dos, uno pensador, el otro estudiante ávido de saber, bañan de esperanza a este mundo.

Las naciones deben aprender de sus errores, las cicatrices sirven sólo para recordarnos el camino equivocado, pero la nobleza humana debe ser más fuerte que el odio y que la sed de venganzas. Fortalezcamos lo mejor de los norteamericanos porque allí está el antídoto contara lo peor de ellos mismos. ¡Leamos a Emerson, a Thoreau! recordemos su frase que enunciaba de todo corazón: “La virtud es asunto del Universo”. Yo le creo.

Libro de apoyo: Emerson, literato y filósofo; selección de sus obras: México, D. F., Editorial Limusa-Wiley, S. A., 639 p. Compilación e introducción por Mark van Doren.

Xotlatzin >
lunes 5 de mayo de 2008; 21:06 hrs.

La verdadera historia del cinco de Mayo

May 5, 2008

Los mexicanos nos quejamos de la ignorancia de los gringos, ellos (los gringos) en su gran mayoría creen que el cinco de Mayo es el día de la independencia de México; el pueblo en general felicita a los paisanos de Benito Juárez, pide una Corona con “lime” y dice bonachonamente: -¡Feelíz C‘inco di Maaaahío! Los altos políticos norteamericanos y las logias masónicas mexicanas también celebran año tras año este día, pero sus razones son menos inocentes.

El pueblo mexicano cree que en una batalla ocurrida hace 146 años, el cinco de mayo de 1862, centenares de indígenas zacapoaxtlas comandados por el General Ignacio Zaragoza derrotaron a las tropas invasoras e imperiales de Francia que venían a invadir México con el pretexto de cobrarle una deuda. Esta es la versión oficial y todo mexicano lo grita y lo festeja como si hubiera pasado ayer y como si algún abuelo suyo hubiera sido defensor de la Patria.

La triste realidad:

En 1841 México fue despojado de los territorios de Texas, en 1848 pierde más de la mitad de su territorio (los estados de California, Arizona, Nevada y Utah y parte de Colorado, Nuevo México y Wyoming). En sólo 10 años los conservadores mexicanos, ante el riesgo inminente de una anexión total de lo que quedaba de México al naciente imperio anglosajón, acuerdan con Francia atacar a los norteamericanos desde Canadá por el norte y desde México por el Sur para recuperar para Francia lo que era de Francia y para México lo que era de México. Los soldados franceses llegaron a México como aliados de los patriotas mexicanos.

Por supuesto que los norteamericanos ya habían minado la unión de los mexicanos (la cual sigue tremendamente fragmentada hasta nuestros días) por medio de las logias masónicas disfrazadas de idealistas liberales, formaron un grupo opositor ante cualquier imperio europeo y se opusieron a la figura imperial de Maximiliano; Benito Juárez, incondicional de los gringos, se encargó de fusilar en el Cerro de las Campanas, en Querétaro, al representante de la casa de Habsburgo y de hacerles frente a las tropas francesas, nuestras aliadas, destruyendo de tal forma la última oportunidad en muchos siglos que tendría México de recuperar lo que le fue robado.

Como la historia la escriben los ganadores, los nombres de Benito Juárez García y del General Ignacio Zaragoza están escritos con letras de oro en las paredes el Congreso de la Unión, las tropas francesas fueron proclamadas invasoras, sus aliados que buscaban rescatar lo perdido fueron fusilados y declarados traidores a la Patria y el cinco de Mayo se oficializó como un día de gloria para México y se celebra cada año en Washington D. C., U. S. A., con la sonrisa estúpida y embriagada del pueblo mexicano ignorante de su historia (no todo, por fortuna).

Quiero dejar bien claro que los Estados Unidos de Norteamérica no son los malos de la película, los mexicanos que se han dejado corromper por ellos son los que deben ser enjuiciados, Benito Juárez en primer lugar. Para los traidores a la Patria: ¡Feliz Cinco de Mayo!

Xotlatzin >< :>

lunes cinco de mayo de 2008; 1042 hrs.