Archive for the ‘teyoliteotiliztli’ Category

El Sexto Sol

May 10, 2008

.
Mexicanos, propongo arrebatar a nuestros dioses de la custodia asfixiante de los antropólogos, saquémoslos de los museos y de los libros, traigámoslos de vuelta a sus nichos en nuestras vidas, démosles el sitio de honor en nuestras casas, escribámosles poesías, cuentos, rescatemos sus leyendas hasta que se transmuten en hechos reales, visitémoslos, ¡sabemos dónde están sus moradas! identifiquémonos, entablemos un diálogo interno hasta que nos hablen, hasta que nos guíen, hasta que nos hagan el favor de hacernos reflorecer en otra primavera. Exijamos, pidamos, actuemos.

Imaginemos que tienen aun encomiendas que darnos, ¡tal vez es cierto! prestemos oídos agudos a susurros divinos, los Dioses Mexicanos necesitan ser alimentados con líquidos raros y preciosos, siempre ha sido muy refinado su gusto, quieren torrentes de pensamientos, de filosofías, de cantos, de voluntades, de movimiento.

El hombre del Anáhuac fue escogido por los dioses aztecas para asegurar que el Universo mantenga su equilibrio, que marche como es debido, que el caos se mantenga a raya y que el movimiento no cese. ¡Los dioses han despertado y están sedientos, cumplamos con nuestro destino! Si es preciso reinventémoslos, convoquemos a la creación de la cosmogonía del sexto sol, Teotihuacán está listo, somos el pueblo que tiene el lugar en donde los hombres se han hecho dioses. ¡Usemos ese espacio divino!

“Ometéotl, el Dios Nahua de la dualidad, fue considerado como el primer creador nacido andrógino (sintetiza los principios femeninos y masculinos). En la página 61v del Códice Borgia, Ometéotl es representado como un guerrero vestido con una falda y otros ornamentos femeninos, pariendo a un niño simbolizado por una cuenta de jade”.

León-Portilla, M., 2002, Myths of origin in Mesoamerica: Arqueología mexicana v. 10, p. 79-80.

Xotlatzin > sábado 10 de mayo de 2008; 10:51 hrs.

Advertisements

Cuetzpallin

March 27, 2008

El problema, aunque no sé si pueda llamársele así, es que me parece que nací con un reloj de iguana. Xotlatzin (1997), en Confesiones Íntimas.

Una amiga que se llamó, o se llama, Eufemia, se quedó algunos meses en mi cuarto sin decir una palabra, era de sangre fría por supuesto. La tenía que forzar a comer, pues cuando se sumía en reflexiones era imposible volverla de su trance, entonces la sacaba al sol y esperaba a que abriera la boca para refrescarse, era cuando la atragantaba con mango o papaya y ella se convulsionaba, parecía que su alimento fuera de otra naturaleza, que sus ojos idos miraran sólo hacia sus adentros; yo creo que sus ojos no eran de ella, que pertenecían al mundo y que cualquiera que se diera cuenta podía escudriñar a través de ellos. Yo me vestía siempre con su piel de escamas.

Un día desperté sorprendido porque todo tenía una pátina inusual, el café era café y yo estaba feliz de que lo fuera, mi compañera me miraba con su vista ciega, yo estaba francamente absorto en sus ojos amarillos hasta quedar suspendido en un mundo atemporal, no era estático, pero en nuestra percepción pasaba todo de manera tan lenta que creí que todos morirían prematuramente, aspiré tres veces y un amigo tuvo dos hijos, ya nadie me reconoció.

Quise matar a mi compañera y romper la membrana que me aislaba de la corriente que no me arrastraba, Eufemia movió la cabeza y en lo que duró su único parpadeo descubrí que era una simple iguana ordinaria de color cemento fraguado, imbécil por el embrutecedor efecto que tiene para los reptiles el clima frío y la altitud del Anáhuac.

Regalé a Eufemia a una señora costeña y me olvidé del asunto, un año fatigoso que me pareció un siglo me arrastró en sus vértigos e ilusiones, en sus sentidos y en sus euforias.

Un día desperté sorprendido porque no me importó que el café fuera café, nada tenía matiz, todo era acartonado, como si el mundo se pintara de la piel de Eufemia, el niño de la facultad nunca volvió a ser niño, una roca de 3000 años me pareció increíblemente ordinaria, el viento me calcó la cara de soplos fríos y secos que bajaban de la montaña. Creo que de eso se alimentaba mi amiga la iguana.

Paladee la tarde con sus rojizas ráfagas, oí tambores milenarios grabados en mis torrentes capilares, manché de obsidiana el disco del poniente y se sonrojó la luna, me enamoré de esa noche que me murmuraba.

Los tonos de la tarde encendieron la cordillera de mi cuenca, era el lomo de otra iguana el que me enrollaba, el que me aspiraba y de mí se alimentaba.

Xotlatzin >
1 de agosto de 1997; 22:01 hrs.
Modificado el 26 de marzo de 2008; 20:58 hrs.

Viendo mis espirales

March 12, 2008

.

Xotlatzin >
12 de marzo de 2008

Necesidades satisfechas

March 7, 2008

No sabían mis amados padres si mi vida sería larga, sana, rica o venturosa; sólo me deseaban, me querían aquí, necesitaban de mí; Dios oyó lo último y nos concedió el reunirnos.

Nací sorprendido de ver el mundo, gozo de una niñez perpetua en lo que respecta a mi asombro, cada dos décadas supero una adolescencia recursiva, los amigos de otras tardes renacen transfigurados y los no volátiles brillan con una pátina cobriza.

Mastico de vez en cuando la cáscara del naranjo o bebo una taza pequeña del simonillo menospreciado (Conyza filaginoides); me enamoro cada vez más del campo y de su olor a hongo recién cortado.

Imaginé hace poco una botella que contenía un líquido muy denso y poco viscoso, lo cristalino en su fondo se volvía gradualmente ámbar y turbio hacia la superficie, el recipiente estaba un poquito arriba de la mitad. Dejé caer una esperanza ligera que no logró romper siquiera la tensión superficial del líquido, busque en mi gran repertorio de deseos y aventé el más pesado, se hundió un poco pero brotó cual geiser y se quedó flotando; sin darme cuenta se me cayó una necesidad que resbaló usando un suspiro impropio, la vi tocar fondo. Salió por la válvula del matraz ya muy resuelta.

El líquido goteaba inevitablemente, lo atrapé con los labios y lo bebí, lo sentí recorrer mi intestino y salir sin reparo, ¡es el tiempo! adivine sorprendido. El goteo era continuo pero variaba de ritmo, jugué a engañar al afore que se ajustaba a mi propuesta de rango: pensé en siglos y todo era muy claro, luego en años y uno que otro viejo desaparecía de los vivos, intenté pensar en meses y se gestaban los próximos recién nacidos, las semanas tendían el engaño del “nada nuevo”, en un día ocurría todo, en horas me daba hambre, sueño y frío, en minutos se armaban y se disgregaban los pensamientos, en segundos era el dominio de los gestos y en milisegundos viajaban las ondas “P” y las ondas “S” en busca de yacimientos petrolíferos.

¡Es cuestión de ritmos, le grité al tipo que me apuraba a responder al cambio de luces del semáforo, pobre máquina burocrática, le insulté, que sabes tú de mecánica de fluidos!

Tampoco sabían mis amados padres si mi vida sería un brazo extendido en el espacio, unos años más de vida para el código genético familiar, un cultivo donde se transmuta algo que ya no somos en algo será y que tampoco somos, un capricho de un dios solitario que se inventó a sí mismo por medio del hombre que creyó inventarlo. No sé yo si las palabras que ahora precipito vienen desde hace siglos, de hace unos pocos años, o si es sólo la digestión del tilapia empanizado y frito con aceite de olivo.

Xotlatzin >< :>

jueves 6 de marzo de 2008; 22:15 hrs

fecha maya: 12.19.15.02.09

De las sales de una lágrima

March 1, 2008

-¡Son tiempos duros! -Dijo. Su cara se contrajo con ojos inexpresivos rasados de un líquido enigmático.

¿Qué composición tendrá una lágrima de gusto, será diferente a aquella arrancada por la lectura, o por la esperanza, el sueño, la valentía, el coraje o el dolor?

Las concentraciones en partes por billón (o por trillón) de algunos elementos claves contenidos en una lágrima, deberían ser capaces de dar información precisa sobre los órganos que las secretaron; si tales resultados se cotejaran con pruebas del polígrafo para saber los sentimientos responsables del lagrimeo, entonces resolveríamos de una vez por todas el enigma de los sentimientos viscerales, de si el amor viene del corazón, el odio del hígado y la voluntad del cerebro.

Xotlatzin >< :>

Sábado 8 de diciembre de 2007; 12:44 hrs.

(Calendario Maya): 12.19.14.16.00